Los transportes de la fe

Era una comunidad agonizante… apenas siete fieles en la enorme iglesia, que en el pasado llegó a abrigar seiscientas personas en las misas de los domingos. Las fábricas invadieron el barrio, transformándolo en un distrito industrial. Raras personas continuaban residiendo allí. El nuevo cura concluyó que la solución para el problema sería pasar la iglesia para un nuevo lugar. Los fieles dudaban, al final, ¡eran tan pocos!…

– ¡Es necesario tener fe! –Afirmó, convencido, el sacerdote.

– Conseguiremos con el Ayuntamiento un terreno en el lugar deseado.

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