Desespero

Cuando el amor hijo-madre fue frustrante e inquietador, el adulto transfiere para otras personas la carencia que se torna mórbida, apasionada, insegura, aprisionadora. Permanece incapaz de realizar vinculaciones de respeto y de intercambio afectivo, por proyectar el conflicto en otro, para que lo solucione, cayendo en desespero.

La inseguridad, que resulta del amor no vivenciado, conduce al comportamiento de autodestrucción, en el cual se busca huir de la realidad por medio de mortificaciones y angustias, fobias e inestabilidad emocional, que siempre desestructuran la personalidad. Esa inmadurez psicológica aturde, produciendo estados de depresión o de exaltación del ego, que se siente traicionado y no dispone de apoyo emocional para mantenerse en equilibrio.

Procesos naturales de resentimiento asaltan al paciente y él se desarticula interiormente, pasando a experimentar los más torpes conflictos. Sin seguridad interior, agrede y hiere desordenadamente, al mismo tiempo en que, desinteresado de la propia existencia, todo ve conforme el trastorno de que se siente víctima.

Leer más