El cristiano y el mundo

“No os pido que os apartéis del mundo”

No se puede concebir, enfrente a las palabras del Señor, en la “oración de los discípulos”, de que puedan los hombres aislarse del mundo, bajo pretexto de mejor servir a Dios. Es de suponerse, todavía, que los cenobitas modernos, no hayan reflexionado aún en torno al razonamiento citado por el Evangelista. Si sorprende, en la actualidad, tal conducta, encontramos un cierto justificativo en la conducta de los eremitas del pasado, venerables y santas figuras que buscaban el aislamiento en grutas desiertas. Los anacoretas, cuyos nombres aún hoy son reverenciados, adoptaban una vida de entera renuncia, con el propósito de despertar al hombre a los problemas del alma, cuya excelsitud y valía podían ya experimentar. Sin embargo, todo tiene su tiempo y su época.

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