Dios es amor

Jamás condenes. Dios es, sobre todo, amor. En arena vasta del Plano Espiritual, se hallaba un hombre desencarnado en juzgamiento. El mentor indicado para instruirlo, en cuanto a como lo debía hacer, a fin de regenerarse, pasó a encontrar mucha dificultad para liberarse de los propios encargos. Aconteció que el recinto de las advertencias fue invadido por enorme turba de acusadores. Ese apuntaba al infeliz, en la condición de criminal que le había aniquilado la familia en el mundo; aquel le mostraba los puños cerrados, prometiéndole venganza por los males de que fuera víctima; otro pedía para él la peor sentencia; otras entidades, incluyendo mujeres desventuradas, le dirigían frases crueles. Entonces, el orientador indagó al reo si no recordaba, por sí mismo, algún bien que había hecho.

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