Reencarnación y evangelio

“En la casa de mi Padre hay muchas moradas…”

El hombre que desea y busca la espiritualización propia, debe contraponer su acción benéfica, su actividad constructiva, su labor fraterna al trabajo de las inteligencias pervertidas. Tales inteligencias, operando en el Plano Físico y en el Espiritual,tienen como meta la disgregación y la desarmonía. Promoviendo o estimulando emprendimientos que se armonicen integralmente con los ideales del Cristianismo, podemos evitar que el conocimiento inoperante nos transforme en palacetes iluminados y de puertas cerradas construidos en pleno desierto, distanciados de la ignorancia y de la perversidad, del sufrimiento y de la lágrima. Debemos ser el cuartito humilde, pero siempre tibio, hospitalario y bueno, en donde la copa de agua fresca y el caldo reconfortante, revigoricen al viajero cansado, de las largas jornadas, en las difíciles y enredadas sendas de la ascensión.

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