Casamiento

No basta casarse. Imperioso es saber para qué. Dirás probablemente que la respuesta es obvia, que las criaturas abrazan el matrimonio por amor. El amor, sin embargo, reclama cultivo. Y la felicidad en la comunión afectiva no es plato hecho y sí construcción del día a día.

Las leyes humanas casan a las personas para que las personas se unan según las Leyes Divinas. Si desposaste a alguien que te constituía el más bello de los sueños y si encuentras en ese alguien el fracaso del ideal que deseaste, es llegado el tiempo de trabajar más intensivamente en la edificación de los planes que ideaste de inicio.

Erguiste el hogar por amor y tan sólo por el amor conseguirás conservarlo. No será exigiendo tiránicamente eso o aquello de quien te comparte el techo y la existencia que te excusarás de los compromisos a que te empeñaste.

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