De madrugada

«Y en el primer día de la semana María Magdalena fue al sepulcro, de madrugada, siendo aún oscuro, y vio la piedra removida del sepulcro.» — (Juan, 20:1.)

No debemos olvidar la circunstancia en que María de Magdala recibe el primer mensaje de la resurrección del Maestro. En el seno de perturbaciones y desalientos de la pequeña comunidad, la gran convertida no pierde tiempo en lamentaciones estériles ni procura el sueño del olvido. Los compañeros habían quebrado el patrón de confianza. Entre el remordimiento de su propia defección y la amargura por el sacrificio del Salvador, cuya lección sublime aún no conseguían aprender, se confundían en actitudes negativas.

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