Perspectivas

¿Lo que sucede cuando el Espíritu, así despertado, nos deja?

Son muchos los caminos que se abren delante de él. Generalmente, es llevado a un lugar de reposo y tratamiento periespiritual y mental. Por el momento es lo que más precisa, más allá de la certeza de que sus antiguos amores se hallan nuevamente a su lado, con el mismo cariño de antiguamente, de siempre. Trabajadores espirituales competentes nos llevan para el reposo y la reeducación. Casi todos precisan de sumergirse en nueva reencarnación cuanto antes y, así que estén en condiciones, comienza la preparación, bajo la dirección de Espíritus especializados y cualificados. En algunos casos, raros, ellos son traídos para despedirse de nosotros. Cierta vez, uno de nuestros amados mentores se valió del espacio de tiempo que acostumbramos a reservar para el mensaje final, para una prédica, emocionada y bellísima, a tres Espíritus que, tratados por el grupo, cerca de un año antes, partían, ahora, para la reencarnación en la Tierra. Es posible que la providencia de la reencarnación tenga que esperar más tiempo, pero ese estudio y planeamiento no está al alcance del grupo mediúmnico; trasciende sus cualificaciones y posibilidades.

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