El Ser humano ante sí mismo

Para que exista una alegría expresiva y saludable en un comportamiento psicológico maduro, es esencial el auto encuentro.

Todas las conquistas del intelecto e incluso del sentimiento que no se integren en el cosmos del ser espiritual, se vuelven adornos de la personalidad sin influencia profunda en la emoción, que puede permanecer con riesgos de inseguridad o de crueldad, de miedo o de resentimiento. Todo conflicto no superado, consciente y emocionalmente, resurge con mascara diversa aprisionado a la misma matriz psicológica.

El inconsciente gobierna al yo consciente a través de automatismos muy bien elaborados durante todo el transcurso socio-antropológico, permaneciendo más en el área del instinto primario repetitivo que en el racional lúcido, bien delineado.

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