Igualdad de los derechos del hombre y de la mujer

817 ¿El hombre y la mujer son iguales ante Dios, y tienen los mismos derechos?

«¿No ha dado Dios a ambos la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar?»

818 ¿De dónde procede la inferioridad moral de la mujer en ciertas comarcas?

«Del imperio injusto y cruel que el hombre se ha tomado sobre ella. Es resultado de las instituciones sociales y del abuso de la fuerza respecto de la debilidad. Entre hombres poco avanzados moralmente, la fuerza es el derecho.»

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Recurso divino

El Evangelio Según el Espiritismo. Cap. XXVII, punto 23.

Imaginaste el hogar de tus sueños y erguiste el santuario de ternura cimentado con abnegación y sacrificio, cuando la tempestad de incomprensiones cayó sobre tu rincón de paz, confinándote en la cueva oscura de la soledad. Entretanto, en vez de darle fuerza a la rebeldía, busca en la oración el perdón y la calma para que puedas constituir de nuevo tu nido de amor, convencido de la Bondad Divina.

Recibiste la bendición de la maternidad y cultivaste en los jardines del alma la flor cuidada con calidez, emoción y esperanza, cuando la mano helada de la muerte te arrebató de los brazos al hijo más querido, arrastrándote al mar revuelto de la aflicción. Con todo eso, en vez de sumergirte en la amargura, procura en la oración la resignación y la fe, para que vuelvas a sentir la alegría de vivir, consciente de la misericordia de Dios.

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De madrugada

«Y en el primer día de la semana María Magdalena fue al sepulcro, de madrugada, siendo aún oscuro, y vio la piedra removida del sepulcro.» — (Juan, 20:1.)

No debemos olvidar la circunstancia en que María de Magdala recibe el primer mensaje de la resurrección del Maestro. En el seno de perturbaciones y desalientos de la pequeña comunidad, la gran convertida no pierde tiempo en lamentaciones estériles ni procura el sueño del olvido. Los compañeros habían quebrado el patrón de confianza. Entre el remordimiento de su propia defección y la amargura por el sacrificio del Salvador, cuya lección sublime aún no conseguían aprender, se confundían en actitudes negativas.

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Médiums curadores

1. ¿Cuál es la diferencia entre los médiums de cura y los pasistas que aplican magnetismo, en la tradicional fluidoterapia?

Es la misma que separa al cirujano del enfermero normal. El pase es el tratamiento “clínico”. La intervención del médium de cura es el “trabajo quirúrgico”, cuando es necesario.

2. Hay médiums de cura que usan instrumental quirúrgico, navajas y bisturís. Otros apenas hacen la imposición de manos, como si aplicasen un pase. ¿Por qué la diferencia?

Es una cuestión de metodología y especialización mediúmnica. Cuando el médium de cura apenas hace la imposición de manos, la intervención es en el periespíritu, donde, generalmente, está el foco de desajuste que genera el mal físico. Si fuera posible de eliminación con ese tratamiento magnético dirigido, la repercusión se haría sentir en breve en el cuerpo, favoreciendo la cura.

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Pruebas de la riqueza y de la miseria

814 ¿Por qué ha dado Dios a unos la riqueza y el poder y a otros la miseria?

«Para probar a cada uno de un modo diferente. Ya sabéis, por otra parte, que los mismos espíritus son los que han elegido esas pruebas, en las cuales sucumben con frecuencia.»

815 ¿Cuál de las dos pruebas es más improbable para el hombre, la de la desgracia o la de la fortuna?

«Tanto lo es la una como la otra. La miseria provoca la murmuración contra la Providencia, la riqueza excita a todos los excesos.»

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Perspectivas

¿Lo que sucede cuando el Espíritu, así despertado, nos deja?

Son muchos los caminos que se abren delante de él. Generalmente, es llevado a un lugar de reposo y tratamiento periespiritual y mental. Por el momento es lo que más precisa, más allá de la certeza de que sus antiguos amores se hallan nuevamente a su lado, con el mismo cariño de antiguamente, de siempre. Trabajadores espirituales competentes nos llevan para el reposo y la reeducación. Casi todos precisan de sumergirse en nueva reencarnación cuanto antes y, así que estén en condiciones, comienza la preparación, bajo la dirección de Espíritus especializados y cualificados. En algunos casos, raros, ellos son traídos para despedirse de nosotros. Cierta vez, uno de nuestros amados mentores se valió del espacio de tiempo que acostumbramos a reservar para el mensaje final, para una prédica, emocionada y bellísima, a tres Espíritus que, tratados por el grupo, cerca de un año antes, partían, ahora, para la reencarnación en la Tierra. Es posible que la providencia de la reencarnación tenga que esperar más tiempo, pero ese estudio y planeamiento no está al alcance del grupo mediúmnico; trasciende sus cualificaciones y posibilidades.

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Parábola de la higuera que se secó

“Al día siguiente, al salir de Betania, Jesús sintió hambre y, viendo desde lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si encontraba algo en ella; pero al llegar sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces dijo a la higuera: Nadie coma jamás fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.” “Al atardecer, Jesús salió de la ciudad. Al pasar otra vez por la mañana cerca de la higuera, la vieron seca de raíz. Pedro se acordó y dijo a Jesús: ¡Maestro, mira!, la higuera que maldijiste se ha secado.” (Marcos, XI, 12-14 – 19-21).

Antes de estudiar este pasaje, se presenta ante nosotros una consideración. Esta higuera ¿no será la misma que le sirvió de comparación al Maestro para la exposición de su Parábola, cap. XIII, 6 al 9 del Evangelio de Lucas? Creemos que sí, porque si no, no habría motivo para tan concisa ejecución. Si la misma Parábola de la Higuera Seca enseña la necesidad de cultivo, de concierto, de reparo, de fertilización con abonos, ante toda y cualquier resolución decisiva, ¿cómo, de momento, sin los requisitos preceptuados en esta enseñanza, Jesús decidió fulminar el árbol que se hallaba bien frondoso, bien “copudo”?

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Desigualdad de riquezas

808 ¿La desigualdad de riquezas no tiene por origen la desigualdad de facultades que da a unos más medios de adquirir que a otros?

«Sí, y no. ¿Qué me dices de la astucia y del robo?»

– La riqueza hereditaria, ¿no es, empero, fruto de malas pasiones?

«¿Qué sabes tú? Remóntate hasta su origen y verás si siempre es puro. ¿Sabes tú si en su principio no fue fruto de una expoliación o de una injusticia? Pero sin hablar del origen, que puede ser malo, ¿crees tú que la codicia del bien, aun del mejor adquirido, los deseos secretos que se conciben de poseerlo más antes, son sentimientos laudables? Esto es lo que Dios juzga, y te aseguro que su juicio es más severo que el de los hombres.»

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