Renacer con las mañanas

Cuando Jesús le habló al doctor de la ley, Nicodemo, sobre nacer de nuevo, no estaba hablando sólo acerca de las nuevas existencias materiales. Es necesario renacer del agua y del Espíritu – dijo el Maestro, poético.

El agua representa el elemento material. Los antiguos tenían la creencia de que toda la vida había surgido de las aguas. Por lo tanto, el agua representa nuestro elemento material, los renacimientos en nuevos cuerpos físicos. Sin embargo, Él habló también de renacer del Espíritu y, con eso, abrió nuevos horizontes a los ya amplios conocimientos de aquel jefe de los judíos.

Jesús habló de renovarse a sí mismo. No es suficiente volver al escenario terrestre innumerables veces. Es necesario modificarse, esculpir el alma, mejorarse. Y para eso, el Creador nos ofrece grandiosas oportunidades y mensajes muy claros. Veamos algunos ejemplos: cada vez que reencarnamos, regresamos como si fuera nuestra primera vida, con esta frescura de renovación, con nuevas oportunidades, olvidando el pasado, ganando un nuevo ropaje carnal.

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