Conflictos de los cotidiano

El conflicto personal que viene de la infancia, porque no fue resuelto, se transfiere con aspecto fantasmagórico para el relacionamiento social, que se torna enfermizo, hecho de desconfianza y resentimiento contra las demás personas, para las cuales es transferida la imagen del agresor, buscando a la víctima, de ese modo, huir de todo y de todos aquellos que aparentemente pueden amenazar su integridad física y emocional herida.

Frente al problema el grupo social asume la apariencia del ser lleno de odio que dilaceró sin compasión los sentimientos puros del niño, impidiendo su libertad y amenazándole, en el caso fuese a delatar la infamia de que fue víctima, incluso sin quererlo hacer. Otra consecuencia marcante de ese acto innoble es el miedo de la propia sexualidad, de que pasa a experimentar vergüenza y asco. En la violación de la inocencia y de la libertad hubo desestructuración del concepto de los valores humanos, que están aparentemente representados por los adultos, aquellos que más fácilmente expresan autoridad y comando, direccionamiento y conducta de los grupos sociales.

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