Desencarnación

– ¿Podemos considerar a la desencarnación del alma, en plena infancia, como una punición de las Leyes Divinas, en la mayoría de los casos?

– Muchas existencias son frustradas en la cuna, no por simple punición externa de la Ley Divina, sino porque la misma Ley Divina funciona en todos nosotros, dado que todos existimos en el hálito del Creador. Frecuentemente, a través del suicidio, completamente voluntario, o de los mismos desarreglos, operamos en nuestra alma calamitosos desequilibrios, cual tempestades ocultas que desencadenamos, por obcecación, en el campo de nuestra naturaleza íntima. Cargas venenosas, instrumentos perforantes, proyectiles fulminantes, ahogamientos, ahorcamientos, caídas calculadas de una gran altura y diversidad de vicios con que las criaturas responsables arruinan su propio cuerpo o lo aniquilan, imponiéndole la muerte prematura, con la plena desaprobación de su conciencia, determinan procesos degenerativos y desarmonías en los centros esenciales del psicosoma, notadamente en aquellos que gobiernan la corteza encefálica, las glándulas de secreción interna, la organización emotiva y el sistema hematopoyético.

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