La mágica opción

Apareció en un programa de televisión, donde eran entrevistadas personas mayores, invitadas a hablar sobre la vejez. Tenía setenta y cinco años, pero aparentaba sesenta, de buen espíritu, bien dispuesto, dueño de una increíble jovialidad.

– Nunca me sentí viejo. El cuerpo ya no tiene la misma vitalidad; no obstante hay “achaques” de salud, lo que es natural. Se trata de una máquina. Aunque yo cuidé bien de ella, se va desgastando… Pero el “motor” está bueno, en los dos sentidos: bombea, incansable y eficientemente la sangre, sin “faltar”, y se mantiene permanentemente enamorado de una encantadora doncella: la ¡Vida! Por eso, íntimamente, me siento un eterno joven. Nunca experimenté el “peso de los años” o la angustia de envejecer. Cada día es una nueva aventura y yo la aprovecho integralmente…

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