Dios crea la ruta, el hombre construye los caminos

Dios crea la ruta, el hombre construye los caminos

La ruta escénica de Trollstigen, en Noruega, comprende un derrotero de naturaleza abundante, con impresionantes vistas de montañas escarpadas, cascadas, fiordos profundos y valles exuberantes. Los nombres de las imponentes montañas ofrecen una idea de su majestad: el rey, la reina, el obispo. Gracias al ingenio humano, es posible circular por una carretera de ciento seis kilómetros de largo, serpenteando las laderas. Hay once curvas pronunciadas. La posibilidad, desde la apertura de la carretera en 1936, de conducir un automóvil a través de esa área escarpada se debe a la hazaña de ingenieros y constructores expertos.

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