Aprendiendo

Entre las diversas historias inmersas en el folclore de las regiones nórdicas, hay una bien interesante y de gran valor moral. Pasada oralmente de generación en generación, he aquí su tenor, relatado según nuestra propia sensibilidad:

Con su reloj de arena aun gastada por el medio, el viejo Tiempo se presentó ante el Hombre materialista y preguntó:

-¡Tus horas pasan rápidas! ¿Que presentas como obras tuyas? ¿Qué valores conseguiste después del nacimiento en la carne, hasta ahora?

El hombre, orgullosamente, infló su pecho y, de rostro impregnado de vanidad, respondió, firmemente:

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