Miedos infantiles

Existen criaturas que tienen miedos inexplicables. Sin que nadie las haya amedrentado con figuras monstruosas, con la oscuridad o ahogamientos, ellas demuestran temer a la oscuridad, al mar, el rio, a las armas. Se atemorizan y corren asustadas para los padres, o quedan paradas, llorando escandalosamente, frente a determinadas situaciones. Hay hasta incluso bebes que duermen tranquilos en el regazo materno. La madre les deja dormiditos, los besa con dulzura y los cubre, llena de cariño. Mientras tanto, en cuanto ella sale del cuarto y apaga la luz, ellos despiertan en gritos, con tremendo temor, demorando para calmarse, en la secuencia. Algunas criaturas tienen dificultad con la oscuridad. No consiguen entrar en un lugar a oscuras, aunque estén acompañadas. Registran su descontrol agarrándose a las manos de quien están con ellas y aun así, lloran, piden con insistencia que se encienda la luz. Algunos padres, deseosos de que sus hijos crezcan sin miedo, los obligan a enfrentar tales situaciones, llamándolos maricas, bobos, y otros adjetivos aún más infelices.

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