Lo primero es lo primero

Un agricultor contrajo una enfermedad en los ojos y decidió ir al médico. No obstante, el precio de la consulta le pareció muy alto y resolvió ir al veterinario que, meses antes, le había cobrado una pequeña cantidad por curar a su burro. El veterinario le aplicó en los ojos el mismo emplasto que utilizaba con las caballerías y aquel hombre quedó ciego. Maldiciendo su suerte, el agricultor presentó su caso ante el juez reclamando justicia.

-Señoría, este hombre me ha dejado ciego. Utilizó conmigo una medicina ponzoñosa que en vez de curarme me ha perjudicado aún más.

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