Médiums exhibicionistas y problemáticos

Siendo una disposición orgánica, la facultad mediúmnica debe ser canalizada para fines nobles, evitando transformarla en motivo de espectáculo ya que podrá generar conmociones pasajeras. Proporcionando el intercambio espiritual a través del periespíritu del sensitivo, el silencio y el recogimiento son las condiciones propicias para recoger resultados positivos. Independiente de la voluntad de su poseedor, funciona cuando es accionada por los espíritus que la manipulan, por lo tanto, es merecedora de asistencia moral, para atraer agentes dignificantes interesados en el progreso general y en el intercambio saludable con los hombres. A la facultad mediúmnica se le debe dar mucho cuidado, porque los espíritus pululan en la erraticidad, y con el fin de que no se convierta en un instrumento útil para los desencarnados inferiores, se debe luchar con esmero para no convertirse en presa de los frívolos, que fácilmente se juntan con los obsesores, generando serias perturbaciones y enfermedades complejas. El trato con los espíritus impone prudencia, moral elevada, equilibrio emocional en todo aquel que se interese por cosechar resultados satisfactorios. La fe sincera, sin escándalos ni afectación, nuestra entrega a Dios y a nuestro guía espiritual con confianza plena, contribuye para una educación mediúmnica ejemplar. Se debe tener cuidado con respecto a los comunicantes, pues pueden haber sido famosos en la Tierra, pero estar carentes de elevación moral, por lo que el médium se debe prevenir de los engaños peligrosos de la obsesión que fácilmente puede ocurrir.

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