Bendición y maldición

557 ¿La bendición y la maldición pueden atraer el bien o el mal en aquellos sobre quiénes recaen?

«Dios no oye la maldición injusta, y el que la pronuncia es culpable ante él. Como tenemos dos genios opuestos, el bien y el mal, puede existir una influencia momentánea, hasta en la materia; pero solo se verifica siempre por la voluntad de Dios, y como añadido de prueba para aquel que es objeto de ella. Por lo demás, a quien se maldice con frecuencia es a los malvados y a quien se bendice es a los buenos. La bendición y la maldición no pueden nunca desviar a la Providencia del camino de la justicia; ni hiere al maldecido sino cuando es malvado y su protección solo cubre al que la merece.»

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