Poder oculto. Talismanes. Hechiceros

551 ¿Un hombre malvado puede, con ayuda de un espíritu malo a quien está sometido, hacer mal a su prójimo?

«No; Dios no lo permitiría.»

552 ¿Qué debemos pensar de la creencia de que ciertas personas tienen poder para echar las suertes?

«Ciertas personas tienen un poder magnético muy grande, del que pueden hacer mal uso, si es malo su propio espíritu, en cuyo caso pueden estar secundadas por otros espíritus malos; pero no creáis en ese supuesto poder magnético que solo existe en la imaginación de las gentes supersticiosas, ignorantes de las verdaderas leyes de la naturaleza. Los hechos que se citan son naturales, mal observados y comprendidos.»

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Mundo Espiritual

Muchas personas después del desencarne permanecen aquí mismo en la costra de la Tierra, en los ambientes donde vivieron. Otros consiguen “desligarse” y son llevados o atraídos para regiones espirituales compatibles con su evolución y merecimiento. De esa forma, en cuanto algunos siguen para regiones o franjas vibratorias más altas, otras quedan en la Tierra o van para zonas del umbral y hasta incluso de las tinieblas.

El umbral, o los umbrales son regiones espirituales más cercanas a la costra de la Tierra, donde se localizan espíritus más atrasados o que no merecen elevarse a franjas más altas por causa de sus culpas y/u omisiones durante la vida. Son zonas de sufrimientos, desequilibrios y aflicciones; algo semejante al purgatorio del concepto católico.

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Diferente

“Crees que hay un sólo Dios: haces bien. También los demonios lo creen, y se estremecen”. (Santiago, 2:19).

La advertencia del apóstol es de esencial importancia en el aviso espiritual. Esperar beneficios del Cielo es actitud común a todos.

Adorar al Señor puede ser trabajo de justos e injustos.

Admitir la existencia del Gobierno Divino es trazo dominante de todas las criaturas.

Aceptar al Supremo Poder es propio de buenos y malos.

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Reforma intima

La reforma íntima es una lucha constante que el hombre no abandona hasta el fin de su vida. Por ser la imperfección la nota predominante en el hombre miremos algunos requisitos para vencer la imperfección. ¡La reforma intima!

Cuantos poderes, posterga la práctica del mal hasta el momento que las personas vencen esa fuerza insalubre que te empuja para el abismo. Provocada por la perversidad, que campea suelta, actúa en silencio, mediante la oración que te resguarda en la tranquilidad. Instigado por los deseos inferiores, que se propagan estimulados por la onda creciente del erotismo y de la vulgaridad, gasta tus energías excedentes en actividad fraternal. Empujado para el campeonato en la competición, en el área de la violencia, acelera el paso y reflexiona, asumiendo la postura de la resistencia pasiva. Desconsiderado en las ansias nobles de tus sentimientos, cultiva la paciencia y aguarda la bendición del tiempo que todo lo vence. Acusado por la injusticia o sitiado por la calumnia, prosigue con el compromiso abrazado, sin desanimarte, confiando en el valor del bien.

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Pitágoras y las vidas sucesivas

La suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa. ¿Catetos? ¿Hipotenusa? Ciertamente el lector no familiarizado con la geometría reclamará:

-¡Eso es griego para mí!

Realmente, es cosa de griego, del genial Pitágoras (580-500 a.C.), estableciendo las relaciones entre los lados del triángulo rectángulo. A partir de esas elucubraciones inaccesibles a los iniciados, él y sus discípulos demostraron que las leyes que rigen el Universo pueden ser expresadas en términos matemáticos. Toda la física se estructura en ese principio y la propia Teoría de la Relatividad, de Albert Einstein (1879-1955), que revoluciono la Ciencia, se expresa en un enunciado matemático: E = mc2.

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De los pactos

549 ¿Hay algo de cierto en los pactos con los espíritus malos?

«No; no existen tales pactos, sino una naturaleza mala que simpatiza con los espíritus malos. Por ejemplo: quieres martirizar a tu vecino y no sabes cómo hacerlo; entonces le atraes espíritus inferiores que, como tú, solo quieren el mal, y para ayudarte quieren que secundes sus malos designios; pero no se sigue de aquí que tu vecino no pueda librarse de ellos por medio de una conjuración contraria y de su voluntad. El que quiere cometer una mala acción, por este mero hecho atrae espíritus malos que le ayudan, y véase obligado entonces a servirlos como ellos lo hacen respecto de él; porque también lo necesitan para el mal que desean hacer. En esto únicamente consiste el pacto.»

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Necesidad de la culpa

La culpa siempre se graba en el inconsciente como una necesidad de castigo, a través de cuyo mecanismo el ego se libera del delito.

Originada en la conceptuación ancestral de pecado – herencia atávica del pecado original, que sería la desobediencia de Adán y Eva, los arquetipos ancestrales del ser humano, al respecto del Árbol de la sabiduría del Bien y del Mal – ha sido, a través del proceso de la evolución, un agente cruel punitivo, que viene desequilibrando su mecanismo psicológico. De ese modo, la consciencia de culpa se torna tortura lúcida o no para la emocional, generando tormentos que podrían ser evitados si otros procesos hubiesen sido elaborados para facultar la reparación del error. Por eso mismo, en vez de pecado o culpa, surgen el concepto de responsabilidad, mediante la cual la cosecha se deriva de la siembra, sin ninguna expresión castradora del discernimiento ni fatalista del sufrimiento. No obstante, el consentimiento con esa contribución psicoterapéutica valiosa, la culpa lúcida, bien absorbida, se transforma en elemento positivo en lo que toca al acontecimiento malogrado.

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