El Consolador

La Doctrina Espirita recuerda las enseñanzas del Maestro al mundo cristiano, que los distorsionó al apoyarse en la premisa de que la sangre de Jesús o las prácticas religiosas salvan al pecador. Lo que el Maestro predicó, sin embargo, fue la necesidad del perfeccionamiento moral, que se expresa en la conducta (“Sed perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial”, “A cada uno según sus obras” etc. Mat. 16:27, Pedro, 1:17, Jer. 17:10).

Las informaciones y esclarecimientos que el Espiritismo ofrece no chocan con las enseñanzas de Jesús, muy al contrario. Es claro que en aquella época Él no podía dar explicaciones sobre reencarnación, las leyes de la evolución, de acción y reacción etc., porque no lo entenderían, pero prometió enviar al Espíritu de Verdad, en el debido tiempo, para decir toda la verdad y recordar al mundo sus enseñanzas.

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