Cansancio y desánimo

El desánimo, como ocurre con el cansancio, puede ser resultado de varios factores: enfermedad orgánica, generando pérdida de energía y, por consecuencia, de entusiasmo por la vida; estrés consecuencia de la agitación o de tensiones continuas; frustraciones profundas que retiraron la máscara de cómo eran considerados los objetivos acogidos, dejado al paciente delante del vacío existencial, y efecto del descubrimiento del canal de unión entre el Yo y el ego, de los diferentes niveles del consciente y del super-consciente, facultando la inundación por casi desconocida claridad, que modifica el rumbo existencial.

No pocas veces la personalidad se siente imposibilitada de asimilar y retener las alteraciones impuestas por el curso de los acontecimientos, produciendo un choque entre el intelecto y la emoción.

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