Suicidio ¿Qué sucede después de la muerte?

¿Divaldo, por qué decir no al suicidio?

El suicidio puede ser clasificado como un crimen hediondo. Expresando la gran cobardía moral de su víctima, tanto como la manifestación de un egoísmo enfermizo, el paciente, cuando se encuentra dominado por cualquier problema o desafío, sin poder descargar la ira en aquel que lo perturba, se vuelve contra sí mismo, en el intento inútil de anular la existencia, lanzándose al abismo de sufrimientos indescriptibles. En ese momento y en el lamentable estado de alucinación en el que se encuentra, deseando huir del enfrentamiento, no se acuerda de aquellos que lo aman, hiriéndolos cruelmente con su gesto infeliz. Por otro lado, casi siempre se encuentra en estado de conciencia alterada, sufriendo un trastorno depresivo o una perversa obsesión espiritual. Por lo tanto, suicidarse, jamás.

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