Declaración doméstica

«Por eso, en cuanto tuviéramos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero principalmente a los de la familia de la fe ‑ Paulo. (Gálatas, 6:10.)

Ciertamente que el apóstol Paulo, recomendándonos cariño especial para con la familia de nuestra fe, mantenía en vista la obligación invariable de la asistencia inmediata a los que conviven con nosotros. Si no fuéramos útiles y comprensivos, amables y devotos, junto a algunos compañeros, ¿cómo atestiguar la vivencia de las lecciones de Jesús, delante de la Humanidad?

Admitimos, no obstante, a la luz de la Doctrina Espiritista, que el aviso apostólico se reviste de un significado más profundo.

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