Ante el sexo y el amor

“A medida que el espíritu progresa moralmente, se desmaterializa, es decir que, sustrayéndose a la influencia de la materia, se depura, su vida se espiritualiza, sus facultades y sus percepciones se extienden, y su felicidad está en razón del progreso cumplido. Pero como obra en virtud de su libre albedrío, puede retardar su adelantamiento por negligencia o mala voluntad; en este caso prolonga por consecuencia la duración de sus encarnaciones materiales, las cuales son entonces para él un castigo, puesto que por la culpa suya queda en las clases inferiores, obligado a empezar de nuevo la misma tarea. Depende, pues, del espíritu abreviar por su trabajo de depuración sobre sí mismo, la duración del período de las encarnaciones.”

LA GÉNESIS Capítulo 11º – Ítem 26

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