Tus manos cabían dentro de las mías

Cuando tus manos todavía cabían dentro de las mías y en un abrazo yo te hacía desaparecer, el ventarrón pasaba rápido y enfurecido, y como un árbol enraizado, nada nos hacía movernos.

Cuando tus sueños aún cabían dentro de los míos y una docena y media eran los habitantes de la Tierra, no se perdió un solo día de sonrisa y de mi rostro siempre tenías la expresión más sincera.

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