Triste bobo

Imaginemos que usted tiene una gran propiedad rural. Cierto día dos hombres le buscan.

Alegando que están en dificultades, piden ayuda. Uno de aquellos hombres es su empleado y cumple sus deberes con mucha dedicación. Pregunto:

¿Cuál de los dos usted dará más atención? Ciertamente aquel que le sirve, que le ayuda a mantener en orden su hacienda, que se esfuerza en hacerla producir.

Imaginemos ahora que el Mundo es una inmensa hacienda. El propietario es Dios. Mucho más que un patrón, Dios es nuestro padre, siempre dispuesto a atendernos cuando lo buscamos.

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