Los malos centros espiritas

Hace mucho tiempo que un periodista, en son de mofa, dijo que en España había 112 Centros Espiritistas y que esto era lo único que le faltaba a la pobre España. Nosotros entonces nos ofendimos por aquellas palabras; pero en el transcurso de los años, más de una vez nos hemos acordado del festivo gacetillero, y hemos dicho con profunda pena: ¡Tenía razón! En cierto modo, sí; porque los malos Centros Espiritistas son los que más abundan, y estas reuniones son una verdadera calamidad.

Dice un antiguo refranero, que la ropa sucia se lava en casa; esto es, que no debemos sacar a relucir las faltas de éste o aquél y por consiguiente que una escuela debe cubrir con un velo las debilidades de sus adeptos; pero nosotros estamos muy conformes en que no se descubra ni se tilde a ninguna persona determinada; mas creemos prudente y hasta necesario decir alto muy alto, claro y muy claro, y en el sentido más terminante, que una cosa es el Espiritismo y otra los malos Centros Espiritistas, donde se ridiculiza lo más grande, lo más trascendental: la comunicación ultraterrena; y sobre esas reuniones irrisorias y harto perjudiciales, vamos a permitirnos algunas consideraciones.

Leer másLos malos centros espiritas

Consideraciones sobre la pluralidad de existencias I

222 El dogma de la reencarnación, dicen ciertas personas, no es nuevo; es una resurrección de la metempsicosis de Pitágoras. Nunca hemos dicho que la doctrina espiritista sea de moderna invención; siendo una de las leyes de la naturaleza, el espiritismo debe haber existido desde el origen de los tiempos, y siempre nos hemos esforzado en probar que de él se encuentran vestigio en la más remota antigüedad.

Pitágoras, como ya se sabe, no es autor del sistema de la metempsicosis, sino que lo tomó de los filósofos indios y egipcios entre los cuales existía desde tiempo inmemorial. La idea de la transmigración de las almas era, pues, una creencia vulgar, admitida por los hombres más eminentes. ¿Cómo había llegado a ellos? ¿Por revelación o por intuición? No lo sabemos; pero, como quiera que sea, una idea que no tenga algún aspecto grave, no pasa a través de las edades, ni es aceptada por las inteligencias superiores. La antigüedad de la doctrina es, pues, más que una objeción, una prueba favorable. Hay, sin embargo, como igualmente se sabe, entre la metempsicosis de los antiguos y la moderna doctrina de la reencarnación, la gran diferencia de que los espíritus rechazan del modo más absoluto la transmigración del hombre en los animales y viceversa.

Leer másConsideraciones sobre la pluralidad de existencias I