Del joven

Moderar las manifestaciones excesivas de entusiasmo, ejercitándose en el examen relativo a las luchas de cada día, sin dejarse intoxicar, con todo, por la circunspección sistemática o la sombra del pesimismo.

El culto de la templanza aparta del desequilibrio. Controlar la medida de sus fuerzas en lo que respecta a las directrices y a los pasos fundamentales de su propia existencia, consultando siempre a los corazones más maduros en el aprendizaje terrestre y previniéndose, con ello, de probables desvíos.

Vigilancia olvidada, desastre seguro.

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Facilidades en las tareas

“Debido a sus imperfecciones, el Espíritu culpado sufre primero en la vida espiritual, siéndole después proporcionado la vida corporal como medio de reparación.”

EL CIELO Y EL INFIERNO -1ª parte – Capítulo 5º – Ítem 6

En consecuencia, de una observación apresada se tiene la impresión de que muy fácilmente, en la actualidad, se puede mantener una conducta cristiana.

Porque triunfos y comodidades marcan la vida moderna, y considerándose la benignidad de las leyes, en relación al culto cristiano, se cree impensadamente que el momento no ofrece oportunidades para el martirio y la exaltación de la Fe que modificó, a partir de Jesús, la estructura socio-moral de la Humanidad.

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Padres e hijos

La paternidad y la maternidad son siempre resultado de vínculos pretéritos. El triángulo constituido por padre, madre e hijo siempre resulta de una continuidad necesaria para todos los envueltos en la nueva constelación familiar, donde también hermanos y parientes próximos son, normalmente, uniones de encarnaciones anteriores. Nuestras deudas se hacen, muchas veces, dentro del núcleo familiar y retornamos para corregir los antiguos desamores, en el mismo medio. Nuestros hijos son espíritus. Son espíritus con los cuales ya tuvimos anteriormente importantes vínculos. Con relación a la naturaleza de estos vínculos, podremos clasificarlos en vínculos de afectos y de discordia.

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Consideraciones sobre la pluralidad de existencias III

Acabamos de estudiar el alma en su presente y en su pasado. Si la consideramos respecto de su porvenir, encontramos las mismas dificultades.

1 Si únicamente nuestra existencia actual es la que ha de decidir nuestra suerte futura, ¿cuál es en la otra vida la posición respectiva del salvaje y del hombre civilizado? ¿Están al mismo nivel, o desnivelados en la suma de felicidad eterna?

2 El hombre que ha trabajado toda la vida para mejorarse, ¿ocupa el mismo lugar que aquel que se ha quedado atrás, no por culpa suya, sino porque no ha tenido tiempo ni posibilidad para mejorarse?

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Pensamientos de Descartes

Mas recientemente, en el siglo XVII de la era actual, el eminente pensador francés, René Descartes (1596-1650), centraba sus reflexiones en el ser inmaterial actuante en su organismo. Reconoció que el ser humano estaba formado de cuerpo y alma, dos principios completamente distintos, uno material y el otro espiritual, y que el pensamiento está relacionado a su yo espiritual. Tuvo, así, la percepción de su yo espiritual, independiente de sus atributos físicos, llegando a la famosa conclusión, todavía no contestada: «Pienso, luego existo».

Según él, el cuerpo se manifiesta a través de sus atributos físicos y el alma por el pensamiento y por la voluntad. Hay, sin embargo, una perfecta armonía entre ambos, como puede ser observado en las sensaciones y en los sentimientos, en que el alma recibe los estímulos de las impresiones corporales y, a su vez, la voluntad impulsa la dinámica del cuerpo.

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Consideraciones sobre la pluralidad de existencias II

Hemos oído hacer este argumento: Dios, que es soberanamente bueno, no puede condenar al hombre a empezar de nuevo una serie de miserias y tribulaciones. ¿Y se le creerá por ventura más bueno, condenando al hombre a un sufrimiento perpetuo por algunos momentos de error, que ofreciéndoles medios de reparar sus faltas? «Habría dos fabricantes, cada uno de los cuales tenía un obrero que podía aspirar a ser socio de su principal. Sucedió que, en cierta ocasión, ambos obreros emplearon muy mal el día, mereciendo por ello ser despedidos. El uno de los dos fabricantes despidió al obrero a pesar de sus súplicas, el cual, no encontrando trabajo, murió de miseria. El otro dijo al suyo: Has perdido un día, y me debes otro en recompensa; has hecho mal tu tarea y me debes reparación; te permito que vuelvas a empezarla; procura hacerla bien y no te despediré, y podrás continuar aspirando a la posición superior que te había prometido.» ¿Hay necesidad de preguntar cuál de los dos fabricantes ha sido más humano? Y Dios, que es la misma clemencia, ¿será más inexorable que un hombre?

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Cura del odio

«Por tanto si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; porque, haciendo esto, amontonarás brazas de fuego sobre su cabeza.» — Pablo. (Romanos, 12:20.)

El hombre, generalmente, cuando está decidido al servicio del bien, encuentra filas de adversarios gratuitos por donde pase, como ocurre a la claridad invariablemente asediada por el antagonismo de las sombras. Pero, a veces, sea por equívocos del pasado o por incomprensiones del presente, es enfrentado por enemigos más fuertes que se transforman en constante amenaza a su tranquilidad.

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Lenguaje del perdón

“Repara en una vida de pruebas lo que a otro hizo sufrir en anterior existencia. Las vicisitudes que experimenta son, a su vez, una correlación temporal y una advertencia en cuanto a las imperfecciones que le cumple eliminar de sí mismo, a fin de evitar males y progresar para el bien.”

EL CIELO Y EL INFIERNO 1ª parte, Capítulo 5º – Item3.

La piedra bruta perdona las manos que la hieren, transformándose en pieza de estatua valiosa.

El barro soporta el fuego y perdona al alfarero, convirtiéndose en recipiente precioso.

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Los malos centros espiritas

Hace mucho tiempo que un periodista, en son de mofa, dijo que en España había 112 Centros Espiritistas y que esto era lo único que le faltaba a la pobre España. Nosotros entonces nos ofendimos por aquellas palabras; pero en el transcurso de los años, más de una vez nos hemos acordado del festivo gacetillero, y hemos dicho con profunda pena: ¡Tenía razón! En cierto modo, sí; porque los malos Centros Espiritistas son los que más abundan, y estas reuniones son una verdadera calamidad.

Dice un antiguo refranero, que la ropa sucia se lava en casa; esto es, que no debemos sacar a relucir las faltas de éste o aquél y por consiguiente que una escuela debe cubrir con un velo las debilidades de sus adeptos; pero nosotros estamos muy conformes en que no se descubra ni se tilde a ninguna persona determinada; mas creemos prudente y hasta necesario decir alto muy alto, claro y muy claro, y en el sentido más terminante, que una cosa es el Espiritismo y otra los malos Centros Espiritistas, donde se ridiculiza lo más grande, lo más trascendental: la comunicación ultraterrena; y sobre esas reuniones irrisorias y harto perjudiciales, vamos a permitirnos algunas consideraciones.

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Consideraciones sobre la pluralidad de existencias I

222 El dogma de la reencarnación, dicen ciertas personas, no es nuevo; es una resurrección de la metempsicosis de Pitágoras. Nunca hemos dicho que la doctrina espiritista sea de moderna invención; siendo una de las leyes de la naturaleza, el espiritismo debe haber existido desde el origen de los tiempos, y siempre nos hemos esforzado en probar que de él se encuentran vestigio en la más remota antigüedad.

Pitágoras, como ya se sabe, no es autor del sistema de la metempsicosis, sino que lo tomó de los filósofos indios y egipcios entre los cuales existía desde tiempo inmemorial. La idea de la transmigración de las almas era, pues, una creencia vulgar, admitida por los hombres más eminentes. ¿Cómo había llegado a ellos? ¿Por revelación o por intuición? No lo sabemos; pero, como quiera que sea, una idea que no tenga algún aspecto grave, no pasa a través de las edades, ni es aceptada por las inteligencias superiores. La antigüedad de la doctrina es, pues, más que una objeción, una prueba favorable. Hay, sin embargo, como igualmente se sabe, entre la metempsicosis de los antiguos y la moderna doctrina de la reencarnación, la gran diferencia de que los espíritus rechazan del modo más absoluto la transmigración del hombre en los animales y viceversa.

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La fuerza del pasado

Tal vez usted crea todo eso un engaño.

Imposible creer que Dios sea justo y bondadoso ante tantas injusticias que hay en el Mundo como en el nuestro.

Un Mundo donde los malos muchas veces son los que viven mejor.

Un mundo donde conviven la riqueza y la pobreza, genios e idiotas, santos y pecadores, atletas y paralíticos, buenos y malos, sanos y enfermos…

Si usted imagina que vivimos solo una vida en la Tierra, yo le daré la razón.

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Siempre querer más

Había una vez un pobre mendigo que se había acostumbrado a mal vivir con lo poco que le daban. Aunque no era viejo y estaba sano, no aceptaba ningún trabajo que le ofrecían y así iba de un lado para otro sobreviviendo como podía. Un día se encontró con un amigo de la infancia y ambos se pusieron a recordar viejos tiempos.

-¿A ti qué tal te ha ido? -le preguntó el amigo al mendigo.

-Muy mal -respondió-, ya ves, he tenido muy mala suerte y mi situación es lastimosa.

-Pues, mira -repuso el amigo-, yo he descubierto que tengo poderes sobrenaturales y creo que puedo ayudarte.

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