106 Sexta clase. ESPÍRITUS GOLPEADORES Y PERTURBADORES.

-Propiamente hablando, no forman una clase distinta, si se toman en consideración sus cualidades personales, y pueden pertenecer a todas las clases del tercer orden. A menudo anuncian su presencia por efectos sensibles y físicos, como golpes, movimiento y desarreglo anormal de los cuerpos sólidos, agitación del aire, etc. Parece que están más apegados a la materia que los otros y que son los principales agentes de las vicisitudes de los elementos del globo, ya obren en el aire, en el agua, en el fuego, ya en los cuerpos duros, ya en las entrañas de la tierra. Cuando estos fenómenos tienen un carácter intencional e inteligente, se conoce que no son debidos a una causa fortuita y física. Todos los espíritus pueden producirlos; pero los elevados los confían por punto general a los espíritus subalternos, más aptos para las cosas materiales que para las inteligentes, y cuando los primeros creen oportunas las manifestaciones de este género, se sirven de los segundos como de auxiliares.

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105 Séptima clase. ESPÍRITUS NEUTROS.

– No son ni bastante bueno para practicar el bien, ni bastante malos para hacer el mal; se inclinan igualmente al uno y al otro, y no se sobreponen a la condición vulgar de la humanidad, ni moral ni intelectualmente. Tienen apego a las cosas de este mundo, cuyas alegrías groseras echan de menos.

Allan Kardec

Traducido por José María Fernández Colavida
Extraído del “Libro de los Espíritus”

En agonía

“La certeza de un porvenir próximo más feliz, le sostiene y le anima y en lugar de quejarse, da gracias al cielo por los dolores que le hacen adelantar. Para el que solo ve la vida corporal, por el contrario, ésta le parece interminable y el dolor pesa sobre él con toda su fuerza.

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. Capitulo 5º – Ítem 13.

Donde vas, donde te encuentres, enfrentas la agonía.

Anhelas por la paz, buscas seguridad, sin embargo, eres sorprendido a cada instante por el deshacer de tus sueños.

Programas elaborados por años a hilo, cuando puestos en ejecución, no resisten a las pruebas más humildes, y aflicciones sin nombre te pueblan la casa mental, arruinando la esperanza que anhelabas.

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