El evangelio de la vida

Jerusalén ya era una ciudad milenaria y centro religioso del judaísmo en el tiempo de Jesús. Hoy también lo es para los cristianos y musulmanes.

Moisés ordenaba que los varones israelitas compareciesen delante de Dios, en el templo, por lo menos durante tres festividades importantes del calendario judaico. Así, la ciudad recibiría peregrinos de toda la Palestina y de los judíos de la diáspora que vivían en el Mediterráneo, de Roma a Babilonia, en abril para la Fiesta de Pascua, que conmemora la liberación del cautiverio en Egipto, ocurrida por el año 1260 a.C., cincuenta días después de la Fiesta de las Semanas (Pentecostés), que celebraba la cosecha y el recibimiento de la Ley Mosaica.

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Sobre las sociedades espiritistas XXVIII

Los falsos profetas no están sólo entre los encarnados, están también y en mucho mayor número entre los espíritus orgullosos que bajo falsas apariencias de amor y caridad, siembran la desunión y retardan la obra emancipadora de la Humanidad, esparciendo sus sistemas absurdos que hacen aceptar por los médiums; y para fascinar mejor a los que quieren engañar, para dar más peso a sus teorías, toman sin escrúpulo los nombres que los hombres sólo pronuncian con respeto, los de los santos justamente venerados, de Jesús, de María y aun de Dios. Estos son los que siembran las levaduras de antagonismo entre los grupos, que les conducen a aislarse los unos de los otros y mirarse con mal ojo. Esto sólo bastaría para descubrirles, porque obrando de este modo, ello mismos dan el más formal mentís a lo que pretenden ser. Ciegos, pues, son los hombres que se dejan coger en una red tan grosera. Pero hay muchos otros medios de reconocerles.

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