Sobre las sociedades espiritistas XXVII

El Espiritismo debería ser un escudo contra el Espíritu de discordia y desunión; pero este Espíritu en todo tiempo sacude su ponzoña sobre los humanos, porque está celoso de la felicidad que procura la paz y la unión.

¡Espiritistas! Él podrá, pues, penetrar en vuestras asambleas y no lo dudéis, procurará sembrar en ellas la defección, pero será impotente contra los que están animados de la verdadera caridad. Estad preparados y velad cesar en la puerta de vuestro corazón, como en la de vuestras reuniones para no dejar penetrar al enemigo.

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