El fanatismo y sus consecuencias

Siguiendo el curso de nuestra filosofía espiritista, fecundo manantial de inspiración en donde la inteligencia humana puede entregarse sin recelo, alguno al estudio de las cosas, vamos a hacer algunas observaciones sobre esa fatal epidemia que tanto perjudica a la Humanidad y a la que grandes pensadores y sabios filósofos dieron el nombre de fanatismo u obstructor de las inteligencias.

Fanatismo, en su verdadero sentido, es alucinación del espíritu, demasiada credulidad en todo, pobreza moral, atmósfera que envenena, costumbre que relaja, velo que ofusca la razón, prisión donde el espíritu gime cautivo sin desarrollo moral e intelectual, sin luz, sin aire, sin vida, sin más porvenir que el error, sin otro horizonte que las sombras y sin más extensión que el reducido círculo de una costumbre rutinaria o una obcecación sin límites. En todas las creencias hay grandes verdades y gravísimos absurdos; ahora sólo falta saber distinguir éstos de aquéllas.

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Bendecida caridad

Uno de los trasplantes más sencillos, con problemas mínimos de rechazo y de resultados extremamente felices, es el de córnea.

La cirugía para la retirada de los ojos del donador es rápida, no deja marcas exteriores y puede ser realizada hasta seis horas después de la muerte, lo que evita el problema a que nos referimos en el capítulo anterior.

Todos podemos donar nuestros ojos, sin restricciones en cuanto a la edad o a las circunstancias de la muerte. Desde que no estén comprometidas por lesiones, las corneas serán aprovechadas. Para hacerlo basta buscar un banco de ojos en nuestra ciudad (funciona generalmente en un hospital) y realizar la inscripción. En ciudades menores cualquier médico, oftalmólogo de preferencia, orientará al respecto.

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