Luis y la costurera de botines

Hace siete u ocho meses, el llamado Luis G…, zapatero, cortejaba a Victorina R…, costurera de botines, con la cual debía casarse muy próximamente, pues las proclamas estaban publicándose. En estas circunstancias, los jóvenes se consideraban como definitivamente unidos, y por medida de economía, el zapatero iba cada día a comer a casa de su futura.

Un día que Luis fue, como de costumbre, a cenar a casa de la costurera, sobrevino alguna disputa por una bagatela. Ambos se obstinaron de tal modo y llegó el asunto a tal estado, que Luis dejó la mesa y partió jurando no volver más. Al día siguiente, el zapatero fue a pedir perdón. La noche es buena consejera, como se sabe, pero la obrera, quizá prejuzgando, según la escena de la víspera, lo que podría acontecer cuando no habría tiempo de desdecirse, rehusó reconciliarse. Ni las protestas, ni las lágrimas, ni la desesperación, pudieron ablandarla.

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Pereza

“682. Siendo una necesidad el descanso después del trabajo, ¿no es una ley natural?

– Sin lugar a dudas, el reposo sirve para reparar las energías del cuerpo, y es asimismo necesario para conceder un poco más de libertad a la inteligencia, a fin de que ésta se eleve por encima de la materia.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

En su primera Epístola a la Iglesia de Corintio, en el capítulo once, versículo treinta, el Apóstol Pablo informa: “… hay entre vosotros muchos débiles y enfermos, y muchos que duermen”.

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