Olimpiada del alma

¿Usted sabe porque los atletas tienen buena forma física? Si usted es atleta ya conoce la respuesta. Sabe que para adquirir un cuerpo bien preparado es preciso esforzarse mucho, hacer ejercicios físicos que desarrollen la fuerza muscular, la rigidez y resistencias necesarias para las competiciones. No es una tarea fácil. El atleta precisa hacer esfuerzos, superar dolores, sufrir rasguños, caer, levantar, tantas veces como sean necesarias para conseguir su intento.

¿En el campo del alma, será que es diferente? ¿Para obtener un desarrollo espiritual, moralmente bien definido, será necesario hacer esfuerzos? ¿Será que la belleza del espíritu se consigue sin ningún esfuerzo?

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Revuelta

“192 a. ¿Puede el hombre asegurarse en esta vida una existencia futura menos llena de amargura?

– Por cierto que sí, le cabe abreviar la longitud y las dificultades del camino. Sólo el despreocupado se encuentra siempre en el mismo punto.”

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Indiscutiblemente, enfrentas la revuelta en toda la Tierra, cargando una máscara de mil caras con que se presenta, dominadora.

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Sobre las sociedades espiritistas XXIV

Yo os hablaré de la necesidad de observar la más grande regularidad en vuestras sesiones, es decir, de evitar toda confusión, toda divergencia en las ideas. La divergencia favorece la sustitución de malos Espíritus a los buenos y casi siempre son los primeros los que se apoderan de las cuestiones que se proponen. Por otra parte, en una reunión compuesta de elementos diversos y desconocidos los unos de los otros, ¿cómo se evitan las ideas contradictorias, la distracción y aun peor: una vaga y satírica indiferencia?

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El álbum de Estefanía

Guardas en blanco la primera hoja
del libro virginal de tus amores,
para que en ella deje mi congoja
una hoja seca entre tan bellas flores

Más tú lo quieres, con sencillo acento
les pides ecos a mi pobre lira.
¡En la brisa leerás mi pensamiento…
Que siempre el aura de dolor suspira

Yo suspiro también: guardo en mi alma
un sentimiento de dolor profundo.
¡Un desengaño arrebató mi calma
y un cementerio me parece el mundo!

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Palabras del sembrador

Sembrador de la vida, siembra la buena simiente, los corazones en la Tierra se asemejan, muchas veces, a la propia tierra.

No maldecirás al desierto porque exhiba espectáculos de sequedad.

Le darás el consuelo de la fuente.

No aplastarás los propios dedos en las piedras del campo.

Removerás el obstáculo, amparando la era.

No impedirás el barro del charco.

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Libertad cristiana

“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen”

Fijando los límites de la libertad cristiana o, en otras palabras, estableciendo reglas para el buen tono evangélico, advierte Pablo a los miembros de la Iglesia por él fundada en Corinto, Grecia, en 1ª Cor. 10:23, en cuanto a la licitud y conveniencia de las cosas.

La orientación Paulina es sabia y equilibrada, dado a que favorece nuestra comprensión en cuanto al comportamiento heterogéneo de los hombres, en determinadas circunstancias de la vida común. Para una mayor claridad del pasaje en estudio, la reproducimos también según otras traducciones bíblicas: “Todo me está permitido, mas no todo conviene; todo me es permitido, mas no todo edifica.” En primer lugar, recalquemos al respecto, al Libre Albedrío individual, en el substrato ético del Cristianismo: todo está permitido al hombre, mas él modificará esa libertad de elección, dejará de usar ese permiso tan luego la Espiritualidad le muestre más amplios horizontes evolutivos, o la evolución le muestre más amplios horizontes espirituales.

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No solo justicia

“Todos los Espíritus tienden a la perfección y Dios les provee los medios de obtenerla mediante las pruebas de la vida corporal. Pero, en su justicia, les reserva que cumplan en nuevas existencias lo que no pudieron hacer o perfeccionar en una primera prueba.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS (Comentarios de ALLAN KARDEC a la respuesta 171)

– “¡Valle de lágrimas!” – exclaman corazones en tormento.

– “¡Región de tinieblas y desespero!” – proponen sufridores de diversos matices.

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Sobre las sociedades espiritistas XXIII

El silencio y el recogimiento son condiciones esenciales para todas las comunicaciones formales. Nunca obtendréis esto de aquellos que solo sean atraídos a vuestras reuniones por la curiosidad: obligad, pues, a los curiosos que vayan a divertirse a otra parte, porque su distracción sería una causa de turbación.

No debéis tolerar ninguna conversación cuando se pregunta a los Espíritus. Algunas veces tenéis comunicaciones que existen réplicas formales por vuestra parte, y respuestas que no lo son menos de parte de los Espíritus evocados, que experimentan, creedlo bien, descontento por los cuchicheos continuos de ciertos asistentes; de aquí viene que nada hay completo ni verdaderamente formal; el médium que escribe, experimenta también distracciones muy perniciosas para su ministerio.

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Vida y valores (El tiempo libre que nos falta)

Hay una ley de la naturaleza que nos ajusta perfectamente en la relación con el trabajo. Esa ley se llama Ley del Reposo. Existe. Existe una ley del Reposo. Ley Divina. Una vez que Dios nos dio un cuerpo físico, capaz de sufrir con el pasar del tiempo, capaz de agotarse con nuestras actividades más densas, más rusticas, o con el pasar del tiempo, Él nos dotó de recursos de recomposición de ese cuerpo. Pero, para que esos recursos de recomposición se establezcan y den frutos, será necesario que colaboremos para eso.

La Ley del Reposo, que encontramos en un libro muy interesante, que es El libro de los Espíritus, de Allan Kardec, ese trabajo que Dios desea que realicemos, tiene como respaldo ese descanso que Él espera que tengamos. Todas las veces que trabajamos excesivamente o que trabajamos mucho, durante algún tiempo, el organismo va resintiéndose. El desgaste nos va llevando a un estado de cansancio, a veces de irritabilidad, que hace que se llama internacionalmente de estrés.

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