Cristianismo primitivo y espiritismo

Estudiar los orígenes del cristianismo primitivo, así como su desarrollo y posterior oscurecimiento, nos puede ayudar a comprender el origen de nuestras principales creencias y las de nuestra sociedad actual. El cristianismo primitivo debemos estudiarlo dentro del marco de las tres grandes revelaciones que nos llegaron a occidente, que son la Ley de Moisés, la primera, las enseñanzas de Jesús, la segunda, y la Codificación Espírita de Allan Kardec, la tercera. La primera revelación nos trajo la Ley Natural condensada en el decálogo de los Diez Mandamientos. La segunda revelación de Jesús nos trajo las enseñanzas de la Ley de Amor y finalmente, la Codificación Espírita nos trajo el conocimiento espiritual necesario para comprender las enseñanzas de Jesús, libres, por fin, de dogmas y de interpretaciones literales.

La primera revelación no trajo al pueblo judío todos los conocimientos espirituales necesarios para la llegada de la segunda revelación. La historia nos demuestra que fue la mayor parte de las creencias espirituales llegaron a través de las civilizaciones colindantes como fueron los egipcios, griegos y babilonios.

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Oración para los enfermos

PREFACIO: Las enfermedades son parte de las pruebas y de las vicisitudes terrestres; son inherentes a la imperfección de nuestra naturaleza material y a la inferioridad del mundo en que habitamos.

Las pasiones y los excesos de todas clases siembran en nosotros gérmenes malsanos, frecuentemente hereditarios. En mundos más avanzados física y moralmente, el organismo humano, más purificado y menos material, no está sujeto a las mismas enfermedades y el cuerpo no está minado sordamente por los estragos de las pasiones. (Cap. III, número 9).

Es menester, pues, resignarse a sufrir las consecuencias del centro en que nos coloca nuestra inferioridad, hasta que hayamos merecido cambiarlo. Entretanto consigamos el mérito, eso no nos debe impedir hacer lo que dependa de nosotros para mejorar nuestra posición actual; pero si a pesar de nuestros esfuerzos, no podemos llegar a ello, el Espiritismo nos enseña a soportar con resignación nuestros males pasajeros.

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¿Te acuerdas?

Cuando la sombra de la muerte desciende sobre un hogar y arrebata a un hijo querido, de inmediato nuestros pensamientos se vuelven hacia los padres.

¿Cómo soportará el dolor el corazón materno? ¿Cómo conseguirá ser fuerte el corazón paterno? Y, casi siempre, no nos acordamos de los hermanos del que ha partido. Si son pequeños, niños, parece que tenemos la idea de que, para ellos, aquello no es tan grave. Explican que el hermanito hizo un largo viaje, fue al encuentro de Jesús. O que se transformó en una estrella y está iluminando el cielo. O, también, que está viviendo con su ángel de la guarda. Sin embargo, los lazos que unen a los hermanos son, a veces, muy fuertes y llevan a los niños a pensar en su hermanito o hermanita, preguntándose:

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Por la paz del mundo

El papel de la mujer en la vida de los pueblos es inmenso. Hermana, esposa o madre, es la gran consoladora y la cariñosa consejera. Ella tiene el futuro de la Humanidad en sus manos. A través de la maternidad, ofrece al mundo los ciudadanos de hoy y del mañana. Es ella quien proporciona soldados a los cuarteles, ofrece los intelectuales para las academias, da al mundo los hombres extraordinarios que realizan las grandes transformaciones en el planeta en que vivimos.

La Historia nos la muestra, en diversas ocasiones, como la guerrera, al lado del hombre que ha elegido como pareja; o como la política sagaz que interfiere por el bien del pueblo.

Recordamos a nuestras heroínas María Quitéria, durante la independencia de nuestro país (Brasil); de Anita Garibaldi, del estado de Santa Catarina, que sirvió a dos países. También la encontramos como la intelectual, la artista, la ejecutiva eficiente. Sin embargo, entre todos estos papeles, con seguridad el que se sobresale es el de madre. Donde quiera que esté, ella es la dulzura transformada en cuidado para con el hijo.

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Viejo trauma

Recomendaciones:

– ¡Solo me entierran cuando comience a oler mal!…

– No me entierren. ¡Quiero ser incinerado!…

– Cumplan rigurosamente el plazo de veinticuatro horas para el entierro. ¡No importan las circunstancias de mi muerte!…

En conferencias sobre la muerte, la pregunta frecuente es:

– ¿Si paso por un trance letárgico y me despierto en la tumba, que pasará conmigo?

La respuesta jocosa:

– Nada de especial. Simplemente morirás en pocos minutos, por falta de aire.

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Vida y valores (Humores en el hogar)

Nuestra casa es el lugar donde nos recogemos para convivir en familia. Todos nosotros vamos para casa al salir del trabajo, de la escuela. Vivimos en nuestra casa. Pero existe una dimensión en nuestra casa, pocas veces observada, porque la casa para donde la gente va, no es apenas la construcción de albañilería, no es apenas la construcción de madera, no es apenas la construcción propiamente dicha, es más otro tipo de elaboración. Nuestra casa, aquella dentro de la cual nos envolvemos, la llamamos hogar. Entonces hacemos una distinción entre la casa, construcción física, sea de que material que sea, sea el apartamento, sea lo que sea es el hogar.

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Plegaria a Dios

¡Vivir sin luz!, sin contemplar del cielo
sus celajes y tintas purpurinas,
sin ver las aves en su raudo vuelo,
¡ni los rayos de sol en las colinas!
Ni esos prados cubiertos de verdura,
¡Que esmaltan bellas y aromadas flores!
¡Vivir sin contemplar de la natura
los encantos, las galas y colores!

¿Es la expiación tal vez? ¿Es anatema
que el destino dejó sobre mi frente?
¿Por qué este llanto, que mis ojos quema?
¿Qué culpa he cometido, Dios clemente?
Dos amores llenaron mi existencia:
En los primeros años de mi vida
adoré del Señor la omnipotencia,
y amé a mi madre por mi mal perdida.

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Respuestas de los espíritus a algunas preguntas

Preg. – ¿Cómo pueden los Espíritus obrar sobre la materia? Esto parece contrario a todas las ideas que nos hacemos de la naturaleza de los Espíritus.

Resp. – «Según vosotros, el Espíritu no es nada; esto es un error; nosotros ya hemos dicho que el Espíritu es algo, y es por eso que puede obrar por sí mismo; pero vuestro mundo es demasiado grosero para que pueda hacerlo sin intermediario, es decir, sin el lazo que une el Espíritu a la materia.»

Nota – El lazo que une el Espíritu a la materia, si no es inmaterial, es por lo menos impalpable; esta respuesta no resolvería la cuestión si no tuviésemos el ejemplo de fuerzas igualmente imponderables que obran sobre la materia: es así que el pensamiento es la causa primera de todos nuestros movimientos voluntarios y que la electricidad derriba, levanta y transporta masas inertes. De lo que no se conoce el móvil, sería ilógico concluir que éste no existe. Por lo tanto, el Espíritu puede tener palancas que nos son desconocidas; la Naturaleza nos prueba todos los días que su fuerza no se detiene ante el testimonio de los sentidos. En los fenómenos espíritas, la causa inmediata es indiscutiblemente un agente físico, pero la causa primera es una inteligencia que obra sobre este agente, como nuestro pensamiento obra sobre nuestros miembros. Cuando queremos golpear, es nuestro brazo que obra, no es el pensamiento el que golpea: éste es quien dirige al brazo.

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Relación e influencia del espíritu de verdad en el Espiritismo

La relación e influencia del Espíritu de Verdad con el Espiritismo ocurrió inicialmente por intermedio de Hippolyte Léon Denisard Rivail y los primeros médiums e investigadores de los fenómenos de la comunicación de los Espíritus con los encarnados. Esa relación e influencia es evidenciada en los registros de Allan Kardec en la totalidad de su obra y, más específicamente en Obras Póstumas y la Revista Espírita. En el tópico que trata sobre Mi Guía Espiritual, en Obras Póstumas, el codificador registró: La protección de ese Espíritu, cuya superioridad yo estaba lejos de imaginar en ese momento, nunca me faltó. Su solicitud y la de los Espíritus buenos que se hallan bajo sus órdenes, se manifestó en todas las circunstancias de mi vida…

Esa interacción, entre el entonces profesor Hippolyte Léon Denizad Rivail y su guía, empezó de forma espontánea cuando él escribía un texto y empezó a escuchar ruidos, golpes en la habitación sin que pudiera encontrar la causa, ni con el auxilio de Amelie Boudet, su esposa, que llegó más tarde y también escuchó los sonidos raros. El propio Espíritu le informa que hacia el barullo porque no le gustaba lo que estaba escribiendo y que tendría que corregir y perfeccionar el texto antes de su publicación. Se sorprende el profesor, pues no tenía intenciones iniciales de publicar nada.

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De otro mundo Celestial

¡De otro mundo! gran problema
que busca la humanidad;
sol que nuestra frente quema
misericordia suprema
de infinita voluntad.

¡Otro mundo! gran misterio
que el ser material negó;
diciendo que este hemisferio
por límite un cementerio
fue todo lo que encontró

En tanto que el cristianismo
esperó en la eternidad;
y el grandioso Espiritismo
miró en la tierra el abismo
donde gime la humanidad..

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Jesús en el Evangelio

El Espiritismo presenta a Jesús como el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al ser humano para que le sirviera de guía y de modelo. En el libro Camino de la luz, el Espíritu Emmanuel nos explica que Jesús forma parte de una comunidad de Espíritus puros que dirigen la vida y los fenómenos de todas las colectividades planetarias. Para que Jesús, un ser de tan sublime jerarquía espiritual, pudiera estar físicamente en la Tierra fue imprescindible que se adaptara, cumpliera y se sometiera a todas las leyes físicas que regulan la materia, en una gradual operación de reducción vibratoria, que le permitiera ajustar su psiquismo tan elevado al restrictivo metabolismo biológico de un simple cuerpo carnal, cuya naturaleza, siendo exactamente la misma que la de cualquier otro ser humano, estaría, inevitablemente, sujeta a reacciones distintas debido a las cualidades tan superiores del Espíritu allí encarnado, cuestión que se mostró a la largo de su vida física.

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