El retraso del desligamiento

Muerte física y desencarne no ocurren simultáneamente. El individuo muere cuando el corazón deja de funcionar. El Espíritu desencarna cuando se completa el desligamiento, lo que demanda algunas horas o algunos días.

Básicamente el Espíritu permanece unido al cuerpo mientras son muy fuertes en él las impresiones de la existencia física.

Individuos materialistas, que hacen de la jornada humana un fin en sí, que no reflexionan de objetivos superiores, que cultivan vicios y pasiones, quedan retenidos por más tiempo, hasta que la impregnación fluídica animalizada de que se revisten sea reducida a niveles compatibles con el desligamiento.

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Nocturno en mi bemol

En Mainsfield, Inglaterra, un policía visitó la residencia de un señor de noventa y tres años, que había sido víctima de un robo. Una casa sencilla, con muebles antiguos y retratos de una larga vida por las paredes, estaba en un estado lamentable. Todo estaba desordenado.

El oficial se conmovió al ver al señor sentado en una vieja poltrona, decepcionado y desorientado. Tenía que hacer un informe, por lo que hizo una cuidadosa inspección en las habitaciones. Fue cuando, en la esquina opuesta de donde estaba el dueño de la casa, encontró un viejo piano. Estaba cubierto de polvo. Hacía tiempo que nadie lo tocaba.

Abierto, sobre el atril del instrumento aún imponente, había un libro de partituras consumido por el tiempo. El policía reconoció la pieza de la página expuesta: Nocturno en mi bemol, de Chopin.

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