¿Actuar o reaccionar?

De vez en cuando nos golpea. Es la violencia que prevalece en el alma y se expresa en palabras y acciones groseras. A veces, la impresión que se tiene es que la inmensa mayoría de los seres anda caminando contra su semejante. Son trabajadores en establecimientos comerciales o servicios públicos que parecen abarrotados de tareas y, por eso mismo, estresados. Basta que se les pida una pequeña cosa más y enseguida: allá viene una respuesta grosera que suena como un arrebato.

Algunas veces, lo que dice el trabajador no es verdaderamente grosero, pero el tono de voz o inflexión que imprime a sus palabras, agrede. Son clientes que aguardan atendimiento de nota diez y reclaman por no presentarse.

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Comunicaciones apócrifas XXXII

No, no se puede cambiar de religión cuando no hay una que pueda a la vez satisfacer el sentido común y la inteligencia que se tiene y que sobre todo pueda dar al hombre los consuelos presentes.

No, no se cambia de religión, se cae de la inepcia y de la dominación en la sabiduría y en la libertad.

¡Marchad, marchad, nuestro pequeño ejército! Marchad y no temáis a las balas enemigas: las que os deben matar, aun no se han hecho, si estáis siempre del fondo del corazón en el camino de Dios, es decir, si queréis siempre combatir pacífica y victoriosamente por la felicidad y la libertad.

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