Punta de luz

Un hombre paseaba por una calle desierta, a altas horas.

Noche oscura, sin luna, estrellas apagadas…. Seguía aprensivo. Por allí ocurrían, no es raro, asaltos… Notó que alguien le seguía. 

– ¡Hola! ¿Quién hay ahí? – preguntó, asustado.

No obtuvo respuesta. Se apresuró, lo que fue imitado por el perseguidor. Corrió… El desconocido también. Aterrado, en precipitada carrera, tan rápido, mientras sus piernas lo permitían, corazón galopando en el pecho, pulmones en brasa, pasó delante de una punta de luz. Miró para atrás y,como por encanto, el miedo se desvaneció. Su perseguidor era solo un viejo burro, acostumbrado a acompañar a caminantes.

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