Entendemos tan poco

Era una vez dos hermanos que pasaron la vida entera en la ciudad y nunca habían visto un campo o una pradera. Pero, un día, decidieron hacer un viaje para el interior. Mientras caminaban, vieron un labrador arando la tierra y se quedaron intrigados con lo que aquel hombre estaba haciendo. Ese sujeto está todo el día marchando hacia adelante y hacia atrás, excavando surcos profundos en la tierra. ¿Qué tipo de comportamiento es ése? ¿Por qué alguien destruiría una campiña tan hermosa? Preguntó uno de los hermanos.

Al atardecer, volvieron a pasar por el mismo lugar y vieron al labrador colocando las semillas en los hoyos. En esa oportunidad pensaron: ¿qué estará haciendo? Debe ser loco. Está tirando trigo bueno dentro de esas zanjas. El campo no es lugar para mí. La gente actúa como si fueran chiflados. Voy a volver para casa, dijo uno de los muchachos. Y realmente regresó para la ciudad. Pero el otro se quedó, y pocas semanas después comprobó un cambio maravilloso. Seguir leyendo “Entendemos tan poco”

Condición común

“Inmediatamente, el padre del niño, clamando con lágrimas, dijo: ¡Yo creo, Señor! ayuda mi incredulidad.” – (Marcos, 9:24)

Aquel hombre de la multitud, aproximándose a Jesús con el hijo enfermo, constituye una expresión representativa del espíritu común de la humanidad terrestre.

Los círculos religiosos comentan excesivamente la fe en Dios, sin embargo, en los instantes de la tempestad, son escasos los devotos que permanecen firmes en la confianza.

Se revelan las masas muy atentas a los ceremoniales del culto exterior, participan de las edificaciones alusivas a la creencia, con todo, ante las dificultades del escándalo, casi toda la gente resbala en el despeñadero de las acusaciones recíprocas. Seguir leyendo “Condición común”

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