Cuando ores

“Y, cuando estuvieras orando, perdonad.” – Jesús. (Marcos, 11:25).

La sincera actitud del alma en la oración no obedece a los movimientos mecánicos vulgares.

En las operaciones de la lucha común, la criatura atiende, invariablemente, a los automatismos de la experiencia material que se modifica de manera imperceptible, en los círculos del tiempo; sin embargo, cuando se vuelve el alma a los santuarios divinos del plano superior, a través de la oración, se pone la conciencia en contacto con el sentido eterno y creador de la vida íntima.

Examine cada aprendiz las sensaciones que experimenta colocándose en la posición de ruego a lo Alto, comprendiendo que se le hace indispensable la manutención de la paz interna delante de las criaturas y cuadros circunstanciales del camino.

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El reconocimiento del amar al prójimo en la adolescencia

El despertar del sentimiento del amor en la adolescencia es siempre enriquecedor.

Una poesía nueva toma cuenta de la existencia y todas las cosas se tornan coloridas, ofreciendo impresiones antes no percibidas, que se transforman en fuente de inspiración para las definiciones de actitudes, y proseguimiento de aquellas que ya se incorporaron a su perfil humano y a su identidad con relación a la vida.

La aceptación por el grupo social, lo imita, para permanecer desarrollando sus tendencias, que son elegidas conforme la capacidad misma de amar al prójimo y sentir cuanto podrá contribuir en favor de mejores días, y más dignas realizaciones que estén a su alcance. En ese momento, hay el descubrimiento de la necesidad del inter-relacionamiento personal, escogiendo mejor los individuos con los cuales debe convivir y crecer, permitiéndose envolver por aquellos que provocan mayor empatía y se le tornan ejemplo por la riqueza de valores morales y culturales de que se hacen portadores.

El sexo experimenta más saludable orientación, dejando de ser dirigido por los impulsos del instinto, para ser imitado por el sentimiento de la afectividad. El prójimo ya no se le presenta como extraño, el ser distante, sino la persona más cerca de él sea por el sentimiento de fraternidad, sea por el compañerismo, volviéndose miembro de su clan, cuya presencia y afectividad lo compensan emocionalmente.

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