Patrimonio Inútil

Cuenta Esopo (siglo VI a.C.), que un hombre extremamente celoso de sus pertenencias, decidido resguardarse de cualquier perjuicio, tomó radical decisión: Vendió todas sus cosas y compró varios kilos de oro que fundió en una única barra. En seguida, lo enterró en un bosque espeso. A la noche, solitario y esquivo, contemplaba, en éxtasis, su tesoro. Algo de tío pato, el millonario ávaro de las historias de las viñetas, que se deleita sumergiéndose en un tanque lleno de monedas.

Un día fue seguido por el amigo de lo ajeno. Cuando se apartó, después de la adoración rutinaria, el ladrón desenterró el oro y desapareció. El ávaro casi enloquece, tamaña su desespero. Un vecino, al saber sobre el hecho, dijo:

-¡No sé por qué está tan trastornado! Al final, si en el lugar del oro estuviese una piedra sería la misma cosa. Aquella riqueza no tenía ninguna utilidad para usted… Seguir leyendo “Patrimonio Inútil”

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