Mi sucesor

22 de diciembre de 1861 (En mi casa; comunicación particular. – Médium., Mr. D´A.)

En una conversación que tuve con los Espíritus a propósito de mi sucesor, planteé la proposición siguiente:

Pregunta. Entre los adeptos, muchos se inquietan acerca de quién vendrá en pos de mí, y se preguntan quién me reemplazará cuando parta, puesto que no ven persona notoriamente apta para tomar las riendas. Yo respondo que no tengo la pretensión de ser el indispensable, que Dios es muy sabio para hacer descansar el porvenir de una doctrina que debe regenerar el mundo sobre la vida de un hombre, y que además, me ha sido dicho que para cumplir mi tarea de constituir la doctrina, me será otorgado el tiempo necesario. A mi sucesor le será entonces la empresa más fácil, puesto que tendrá trazado todo el camino y no necesitará más que perseverar en él. Esto no obstante, si los Espíritus juzgan a propósito decirme alguna cosa más positiva a este respecto, les estaré reconocido.

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