El perdón

Hasta hace poco tiempo, hablar de perdón cabía de forma exclusiva a los religiosos. Decir a alguien que le sería mejor perdonar, conforme enseñó Jesús, parecía propio de quien vive fuera de la realidad. No obstante, en la actualidad, perdonar se ha vuelto una medida de buen sentido. Personas no religiosas han descubierto que perdonar es terapéutico.

El Dr. Fred Luskin, director del proyecto perdón, de la Universidad de Stanford, en su libro “El poder del perdón”, afirma que cargar el bagaje de la amargura es muy tóxico. En los estudios que realizó con voluntarios, constató que la acción de perdonar les mejoró los niveles de energía, de humor, la calidad del sueño y la vitalidad física general. Eso ocurre, explica, porque somos programados para lidiar con la tensión. Seguir leyendo “El perdón”

¿Por qué no reaccionan?

La subyugación es la forma más penosa de asedio espiritual. En la obsesión simple el individuo es perturbado por ideas infelices.

En la fascinación lo vemos convencido de ellas.

En la subyugación poco importa lo que piensa.

El obsesor controla sus movimientos.

Sobreponiéndose a sus reacciones, le impone gemidos, gritos, estertores, agonías, desmayos y desvaríos absolutamente incontrolables.

Animado por mórbidos propósitos y perseguidor invisible, tanto más se complace cuanto mayor sea la degradación que consigue someter a la víctima, llevándola, no es raro, a precipitarse en la soledad de cubículos destinados a inquietos y agresivos enfermos mentales. Seguir leyendo “¿Por qué no reaccionan?”

Volver arriba