La causa

Todo efecto inteligente tiene su origen en una causa inteligente. Si vemos un dibujo en la arena de una playa, suponemos que alguien lo ha hecho, ya que no es posible que las olas lo hayan creado a través de sus movimientos de ir y venir; así pues, cuando vemos la playa, la naturaleza, todos los seres vivos, las estrellas, planetas y el universo como un todo, se ha de pensar que hay una causa inteligente primera, anterior a todos esos elementos, un punto de partida que lo creó. Con toda esa sabiduría y armonía, esa inteligencia creadora es superior al conocimiento humano, esa fuerza, esa criatura, ese Creador es Dios.

“La existencia de Dios no es un hecho revelado, sino corroborado por la existencia material de sus obras.” Seguir leyendo “La causa”

La conquista de la serenidad

Un día amanece, glorioso, con la luz del sol atravesando las hojas. Silencio que es roto por el sonido de los pajaritos que despiertan. Murmullo de arroyos que cantan, perfume de hierba por el rocío de la noche. ¿Será eso serenidad? La naturaleza ofrece al hombre la oportunidad del silencio externo, el ejemplo de la calma. ¿Pero sola, ella, la naturaleza, será capaz de traer la paz interna? Mucha gente dice así: Voy a salir de la ciudad, a fin de descansar. Quiero olvidar el barullo, la polución, el tránsito. Esa es una paz artificial.

En general, después de algunos días descansando, la persona vuelve para la ciudad y a los ruidos de la llamada civilización. Y aun exclama al llegar. Qué bueno es volver para el confort de la ciudad. Y, en esas semanas siguientes, enfrenta nuevamente los embotellamientos del tránsito, el sonido constante de las bocinas, el humo. La comida engullida deprisa y el estrés de lo cotidiano están de vuelta. Seguir leyendo “La conquista de la serenidad”

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