Fragilidad

Dejad a los niños venir a mí es una frase célebre de Jesús. Se pueden extraer innúmeras lecciones de ella. A menudo, se identifica en el pasaje evangélico la necesidad de abordar lo sagrado con simplicidad y sin afectación. A fin de cuentas, los niños son espontáneos y sencillos en sus manifestaciones.

Otra lección posible es la de que se debe mantener la capacidad de encantamiento ante la vida. Así son los niños, que lanzan miradas deslumbradas al mundo que empiezan a descubrir. Un enfoque igualmente interesante es sobre la necesidad de proteger a las criaturas frágiles. Jesús era fuerte en todos los sentidos. Poseía infinita sabiduría, que impresionaba y confundía a los sabios y a los grandes de la época. Su autoridad moral era incontestable, a punto de dominar a las masas con Su simple presencia. Seguir leyendo “Fragilidad”

A costa de las propias lágrimas

Bondadoso Lupercio – reclamaba Eulalia al mentor espiritual en una reunión mediúmnica – ¿por qué esa enfermedad insidiosa que obliga a mi hijo estar en la cama desde hace más de cinco años?

– Es su karma, una expiación programada por la Justicia Divina.

– ¿No sería más fácil pagar sus deudas disfrutando de la plenitud de movimientos, participando en trabajos asistenciales en el Centro?

– El problema es que, envuelto en un proceso de fascinación, él, más allá de comprometerse en el crimen, desarrolló tendencias viciosas que fatalmente resurgirán si experimenta libertad de movimiento. La prisión en la cama es un precioso recurso educativo en su beneficio. Seguir leyendo “A costa de las propias lágrimas”

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