La tentación de Jesús

52. – Jesús, transportado por el diablo a lo alto del Templo, y luego a la cima de una montaña, y tentado por él, es una de esas parábolas que le eran familiares, y que la crueldad pública transformó en hechos materiales. (1)

53. – “Jesús no fue transportado, pero quería hacer comprender a los hombres que la Humanidad está sujeta a faltas, y que debe estar siempre en guardia contra las malas inspiraciones,a las cuales su débil naturaleza le expone a ceder. La tentación de Jesús, es, pues, una figura, y sería preciso ser ciego para tomarla al pie de la letra. ¿Cómo es posible que el Mesías, el Verbo de Dios encarnado, haya estado sometido por un tiempo, corto o largo, a las sugestiones del demonio, y que, como dice en el Evangelio de San Lucas, el demonio lo dejó, por algún tiempo, lo que daría para pensar que él estaría aún sometido a su poder? No; comprended mejor las enseñanzas que os fueron dadas.

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La asistida insistente

Era un joven trabajador de la siembra espirita a quien llamaremos Ricardo. Soltero, dedicaba sus horas al trabajo asistencial y a las reuniones doctrinarias. Integrado en uno de los grupos de visita, comparecía en un barrio humilde, atendiendo a familias pobres. De entre ellas una sufridora madre de varios hijos, que enfrentaba serios problemas con el marido alcohólico.

Encaminada al Centro, frecuentaba reuniones en que Ricardo leía y comentaba libros espiritas. Era admirable la asiduidad y el interés de ella, aunque notoriamente no estuviese asimilando casi nada, frente a sus pocas letras.

En el retorno al hogar, en compañía de su madre, Ricardo era invariablemente buscado por la asistida, que le pedía explicaciones sobre el estudio de la noche. Acababa siguiendo con ellos hasta las cercanías del lugar donde cogía al autobús. Aquella insistencia comenzó a incomodar a Ricardo. Peor: estaba preocupado. Ella parecía ver en él algo más que un simple servidor de la casa espirita.

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