¡Sacúdete y sube!

Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que más valía sepultarla en el mismo pozo.

El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlistó para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo.

Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una palada de tierra cayera sobre sus lomos… ¡Ella debía sacudirse y subir sobre la tierra!  Esto hizo la mula palazo tras palazo.

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Vida y valores (El anticonceptivo)

La Dra. Susan Blackmore, de la universidad de Bristol, en Inglaterra, juntamente con el Dr. Colin Blackwell, establecieron sus visiones al respecto del anticonceptivo. Si, al respecto de la píldora. Y, en las conversaciones de ambos, conseguimos leer que ellos interpretan la píldora anticonceptiva como habiendo sido un grandísimo movimiento revolucionario en la década de 1960, que tuvo el poder, tuvo el don de dar libertad a las prácticas sexuales. Aseguran que el anticonceptivo dio a la mujer esa posibilidad de dirigir su cuerpo y no permitir la fecundidad, cuando no tuviese en ella cualquier interés. Fueron mostrando como el anticonceptivo resuelve en la manera como la mujer era vista en el contexto social. La visión machista de la mujer fue forzada a sufrir alteraciones importantes. También recordaron que, gracias al incremento de los anticonceptivos, la mujer puede ocupar el lugar que le pertenecía y que le fue negado, en el contexto social. Seguir leyendo “Vida y valores (El anticonceptivo)”

En el hogar

Emmanuel

Abraza, entonces, en el hogar que te sitúas, el crisol de tu propia purificación al frente de la vida, y, convirtiéndote en el santuario familiar en siervo del amor que auxilia siempre, de él levantarás tu gran vuelo en servicio de la Humanidad entera.

Se afable con los tuyos, se gentil en casa, se generoso donde estés.

Cuando estés al borde de la impaciencia o de la ira, perdona setenta veces siete veces y adopta el silencio por ángel guardián de tu propia paz.
Compadécete siempre. Seguir leyendo “En el hogar”

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