La Sra. Elena Michel

Joven de veinticinco años, muerta súbitamente en algunos minutos, en su habitación, sin sufrimiento y sin causa conocida. Era rica, un poco frívola, y a consecuencia de la ligereza de su carácter se ocupaba más de las bagatelas de la vida que de las cuestiones serias. A pesar de esto, su corazón era bueno. Era dulce, benévola y caritativa.

Evocada, tres días después de su muerte, por personas que la habían conocido, se expresó así:

“No sé dónde estoy… ¡Qué turbación me cerca!… Me habéis llamado, y vengo… No comprendo por qué no estoy en mi casa… Se me llora como si estuviera ausente, y no puedo hacerme reconocer de todos ellos… Mi cuerpo no me pertenece, y sin embargo, lo siento frío, helado… Quiero dejarlo y estoy como sujeta.

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